Alan García y el fin de la impunidad

Alan García Pérez, político aprista quien fue dos veces presidente del Perú, se encuentra en el momento más difícil de su carrera, el acuerdo firmado entre la Fiscalía del Perú y la empresa brasileña Odebrecht ha comenzado a dar sus frutos y al parecer su primera víctima será él.

Marcos Grillo, funcionario de la empresa brasileña ha confesado que por lo menos una de las conferencias que supuestamente dió García, es fictisia, nunca existió, lo que llevaría a la hipótesis de que se trataría de dinero destinado a pagos por corrupción.

El estrepitoso primer gobierno de Alan García

Alan García ha sido muy escurridizo ante denuncias de corrupción y su vida política a estado siempre manchada por este tipo de temas. En su primer gobierno sendos escándalos salieron a la luz, siendo uno de los más importantes el del BCCI en 1986, en donde funcionarios del BCR depositaron parte de las reservas en ese banco a cambio de sobornos que correspondían al 1% del monto total (unos $270 millones).

Por este escándalo fueron encausados los banqueros Leonel Figueroa y Héctor Neira en la ciudad de Manhattan en Nueva York, donde el Fiscal Robert Morgenthau acusa a estos dos banqueros por recibir sobornos por el orden de los $ 3 Millones, teniendo Alan García conocimiento de este hecho según las pesquisas realizadas por el Congreso peruano en 1991.

Pero el agravante fue el pésimo manejo del país, colapsó la economía llegando a una inflación acumulada de 2’178,482%, sí, estuvimos peor que Venezuela. A esto hay que sumarle el avance del terrorismo, el mismo que ante la inoperancia del estado, había llegado a niveles insostenibles.

Alan García se fugó del Perú en 1992 y se trasladó a Colombia y posteriormente a Francia donde vivió hasta su regreso al Perú. Lo extraño de todo esto es que García no solo fue encausado por ese escándalo sino también por diversos sobornos en la construcción del tren electrico de Lima.

Alan García nunca enfrentó sus casos y esperó que estos prescriban para regresar al Perú e incorporarse a la vida política aduciendo que había sufrido de persecución política durante la década del fujimorato. Si García ya había demostrado su cobardía huyendo del Perú, regresando después de la prescripción de sus casos demostró no solo cobardía sino también ser un sinvergüenza. Pero el Perú le volvió a creer.

El 2001 opta por lanzarse a la presidencia en una inaudita campaña contra Alejandro Toledo, los dos pasaron a una segunda vuelta donde el temor era el pasado de Alan García y las ofertas populistas de ambos. Ganó Toledo al final pero tuvo en García a su más ferviente crítico movilizando la agenda política a su conveniencia. Los peruanos volvieron a caer en su populismo.

La gran equivocación del pueblo peruano

El 2006 Alan García llegaría nuevamente al poder tras unas elecciones donde el fantasma del chavismo le jugó una mala pasada a su contendiente Ollanta Humala. García continuó con sus promesas populistas y la campaña de miedo contra Humala surtió su efecto. García volvió a ser presidente.

Alan García se ufana de haber hecho un excelente gobierno y realmente no fue así. Si bien es cierto las cifras de crecimiento le sirven como argumento positivo, también es cierto que esto no fue producto de su gobierno. En macro economía los resultados de las políticas gubernamentales no se ven a corto plazo, por el contrario, estas se ven luego de unos años.

El ordenamiento fiscal impuesto por el gobierno de Toledo, quien recibió un país en recesión, fue la base para el crecimiento exponencial que mostró la economía peruana en el quinquenio 2006-2011. De acuerdo con datos del BCR, después de la recesión de 1998, el Perú experimentó un ligero crecimiento hasta el 2001, año en el que hubo una fuerte desaceleración debido a la inestabilidad política.

Evolución del PBI durante gobierno de Fujimori, Toledo y Alan García

A partir del 2002 se generaría un crecimiento sin precedentes basado en el alto precio de los metales, la producción de oro llegaría a niveles sorprendentes y una supuesta estabilidad política e institucional garantizaban las inversiones.

En esta coyuntura, Alan García recibe un país saneado y no hace más que gobernar basado en promesas populistas y en lo que se ha denominado un gobierno en “piloto automático”. Desde el 2007 se conocía de informes de la CEPAL que señalaban que el Perú sufriría una desaceleración en su crecimiento económico para el 2011, debido a la baja del precio de los metales. Y así fue.

Luego de la crisis del 2009 donde hubo una estrepitosa caída de la economía debido a la crisis financiera internacional, nuestra ecnomía inicio un largo proceso de desaceleración, ¿Qué hizo el gobierno de Alan García?, nada.

Y claro, como era de esperarse, los escándalos de corrupción envolverían de nuevo al mediocre Alan García. Los narcoindultos significó un acto de sinvergüencería mayúsculo, García ofreció la gracia presidencial a 72 narcotraficantes, igualmente conmutó penas a 3,207 sentenciados por el mismo delito.

Las investigaciones señalan que, según testimonio de un testigo, se solicitaba de 5 mil a 10 mil dólares por año para poder reducirles años a los convictos por tráfico ilícito de drogas. Alan García argumentaría que se trataba de una reducción en el hacinamiento de los penales pero las cifras oficiales señalan que
el número de internos aumentó en 33%, de 35.467 en agosto del 2006 a 48.858 en julio del 2011.

Durante su segundo gobierno se suscitaron diversos actos de corrupción que van desde los famosos “Petroaudios” hasta escándalos por obras sobrevaloradas como la remodelación del Estadio Nacional donde la pista atlética quedó inservible ya que solo dejaron seis carriles cuando la norma olímpica es de ocho carriles.

Alan García el tuitero

Alan García desde que dejó la presidencia el 2011 se ha convertido en un acérrimo tuitero, no hay día en el que no escriba algo, al principio lo hacía solo para “recordar” sus “obras”, día a día nombraba una de ellas, no importa si no fuesen de su autoría, igual, él dice que el las hizo.

Sin embargo, cuando estalló el escándalo de Odebrecht, el tono de sus tuits comenzó a cambiar, primero diciendo que el “no se vende” por nada y luego para buscar desestabilizar al presidente.

El punto más álgido se dió cuando decidió “asilarse” en la embajada de Uruguay argumentando una inexistente persecusión política. La Fiscalía solo le había dictaminado orden de prohibición de salida del país, nada más, para continuar con las investigaciones por el caso Odebrecht.

Al final la cancillería uruguaya le negó el asilo por no existir ni un solo indicio de persecución. Pero hoy al haberse iniciado los interrogatorios por el acuerdo firmado entre la Fiscalía del Perú y Odebrecht, resulta que uno de los primeros testigos acaba de afirmar que al menos una de las conferencias de García fue fictisia.

¿Volverá a huir del país Alan García? ¿Tratará de buscar “asilo” en algún país? No se sabe con este escurridizo personaje, lo que sí nos queda claro a todos los peruanos es el nivel astronómico de cobardía que tiene.

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