El caviaraje y una cojuda argumentación


Estos días han resultado en un ir y venir de conceptos tratando de definir el término ‘caviar’, comienza con un post del ¿politólogo? Carlos Meléndez pasando por un contundente artículo de Steven Levitsky y una paupérrima respuesta de María Cecilia Villegas, un tira y afloje ribeteado con las consecuentes pataletas de aquellos que pretenden definir un término ya tergiversado y mal definido desde que el fujimorismo intentó tomarlo como caballito de batalla.

En un post anterior desnudé algunas falencias de María Cecilia Villegas quien vencida por su corazón naranja tomó falacias como base para su argumentación en contra del artículo de Steven Levitsky, pues bueno, esta vez es Carlos Meléndez quien cae en el mismo absurdo y esboza una indignada columna en El Comercio reclamándo a Levitsky una tergiversación de conceptos que solo mora en su obtusa visión.

¿Y por qué utilizo estos duros términos contra Meléndez? Pues me resulta increíble leer a un ‘politólogo’ de renombre dando argumento tan falaces como el que esboza en su columna, Melendez reclama a Levitsky el haber ‘adulterado’ sus argumentos con los que define el término ‘caviar’, pues veamos entonces. Meléndez publica en su post inicial lo siguiente:

El apelativo “caviar” es muy poderoso porque resume no sólo una posición política (liberalismo político, prioridad por defender las instituciones democráticas, discurso de respeto a la ciudadanía, preocupación por la desigualdad social y económica) sino también un status de clase que va de la mano con un estilo de vida acomodada. Implica un desviado sentido de la realidad, que se trasluce por ejemplo cuando no pueden comprender por qué la mayoría de sus conciudadanos votan sin pesar -y hasta con fe- por un Fujimori o por un militar de dudosa credencial democrática.

 El “caviar” dice luchar por igualdad de clases, pero no se da cuenta precisamente de su sesgo clasista. Pugna por combatir la intolerancia pero no se percata que su discurso también puede ser fundamentalista. Habla de pluralismo, pero siempre cree tener la razón. Puede ser más intolerante de lo que su espejo soporte. Quiere ganar el cielo pero no tiene los pies sobre la tierra. (Meléndez, C., 2012)
Levitsky plantea lo siguiente tomando como referencia estos párrafo de Meléndez:

¿Qué es lo que distingue a los caviares del resto del mundo, entonces?  Según Carlos Meléndez, los caviares combinan el liberalismo político (defensa de las instituciones democráticas y los derechos ciudadanos) con un “estilo de vida acomodada”, un “desviado sentido de la realidad”, y cierta intolerancia (el caviar “siempre cree tener la razón”). En otras palabras, combinan elementos ideológicos con elementos sociales, culturales y hasta socio-psicológicos.  (Levitsky, S., 2012)

Según lo que se puede leer, no se encuentra ningún tipo de tergiversación o adulteración del argumento de Meléndez, en todo caso lo reafirma para tomarlo como referencia a fin de desnudar argumentos tendenciosos y fuera de lugar como el dado por Meléndez. Al parecer el ‘politólogo’ Meléndez no se ha dado cuenta que en su primer post y tal como se demuestra en la referencia anterior, si le atribuye a los ‘caviares’ una cierta exclusividad de las características que se señalan en su referencia.

Y es que a Carlos Meléndez le es muy difícil aceptar que se equivoca y peor aún asumir responsabilidad alguna por sus errores. Lo vengo leyendo desde hace tiempo y encuentro en sus análisis un sesgo político que no le permite visualizar claramente el panorama político peruano, habla de la izquierda como si se tratará exclusivamente de comunismo o socialismo y la trata de definir analizando solamente a los actores que siempre la representaron y que hoy en día solo forman parte de un recuerdo romántico de los 70′s.

Su definición a veces pareciera centrarse en lo que puede leer o ver en twitter y no en la realidad nacional donde los actores son diversos y donde la realidad muestra diferentes facciones que lindan algunas con un nacionalismo fundamentalista indígena lo cual me deja un sin sabor ya que se encumbra como uno de los referentes modernos de la politología nacional.

Sin embargo no me sorprende ya que en los últimos años hemos sido partícipes de una decadencia académica e intelectual en diversos ámbitos con sus respectivas exepciones, lo lamentable es que esa decadencia tiene en el sesgo político a su principal motivo.

Con respecto al término ‘caviar’ yo iría más lejos que Levitsky en su definición y podría tomarla como una excusa encontrada por las mafias que sostienen el poder en el Perú para estigmatizar a sus oponentes y definirlos como pro terroristas como consecuencia. Al final solo forma parte de una estrategia de desprestigio sin ningún fundamento definido, así es, así los ‘politólogos’ traten de encontrar una definición jalada de los pelos.

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