Dream Act: Despertando del sueño


A finales del 2010 todo hacía presagiar que el ansiado Dream Act vería la luz, la cámara de representantes había votado a favor de la propuesta de legalización de estudiantes indocumentados, sin embargo el senado norteamericano rechazó la propuesta dejando las ansias de miles de jóvenes en el limbo, jóvenes que no decidieron venir a los Estados Unidos y que su único delito es el estudiar para ser mejores ciudadanos en el futuro.

A partir de ahí se dió inició a una serie de actividades por parte de los “dreamers” (nombre que se les da a los jóvenes considerados en la propuesta), parecía que la lucha resultaría improductiva, deportaciones, casos desgarradores de muchachos con niveles superiores de aprovechamiento académico, con notas por encima del promedio y con un futuro prominente comenzaron a recibir cartas de deportación, tendrían que regresar a sus países de origen.

Pero ocurrió lo inesperado, o al menos lo que no contaban los grupos radicales que se oponen a cualquier tipo de legalización de la comunidad indocumentada, los compañeros de clases de los alumnos en deportación comenzaron a salir a las calles, alumnos de secundaria y universitarios comenzaron a expresar públicamente su solidaridad con sus compañeros, marchas, protestas televisadas, caminatas de miles de millas comenzaron a demostrarle a este país de que el problema no son los indocumentados sino el propio gobierno que no ha sido capaz de solucionar nada.

Como consecuencia, este viernes el presidente Barack Obama sorprendió a los estadounidenses con un discursos donde comunica su decisión de suspender las deportaciones y otorgar permisos de trabajo para los jóvenes estudiantes menores de 30 años que reunan ciertos requisitos como el haber residido en el país durante los cinco años anteriores consecutivamente, encontrarse estudiando actualmente y haberse graduado de la secundaria contando con el certificado correspondiente o haber servido en las fuerzas armadas. También se requiere que no hayan sido sentenciados por delitos mayores ni representar un peligro para la nación.

Con esta medida, aproximadamente 800,000 “dreamers” van a beneficiarse pudiendo culminar sus estudios sin ningún tipo de sobresalto y con la posibilidad de incorporarse a la actividad económica de este país legalmente.

Se espera que tanto republicanos como demócratas puedan ponerse de acuerdo para diseñar una propuesta que contemple la legalización definitiva de indocumentados quienes desde ya aportan a esta economía de manera real y constante, se estima que existen  aproximadamente 20 millones de indocumentados en el país.

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