Un edén llamado Miami (parte 2, el linchamiento de Ozzie Guillén)


Volvió a ocurrir, el intransigente exilio cubano ha puesto el grito en el cielo, están pidiendo la renuncia del manager de los Miami Marlins, equipo de baseball de la ciudad, por haber afirmado que admira a Fidel Castro.

“Yo respeto a Fidel Castro’’, agregó Guillén más adelante. “¿Sabes por qué? Mucha gente ha tratado de matar a Fidel Castro durante los últimos 60 años, pero ese hijo de… todavía está ahí’’. (El Nuevo Herald)

Ozzie Guillén es conocido por ser “brutalmente” honesto, no tiene pelos en la lengua y habla sin medir consecuencias, esa honestidad le hizo declarar su admiración por Fidel Castro en el contexto de ser un superviviente de tantos atentados y seguir vivo hasta ahora, eso nunca será entendido en Miami porque aquí hablar de Castro es hablar del mismo demonio.

Sin embargo los cubanos del exilio se han olvidado que viven en los Estados Unidos y que este es un país libre donde la libertad de expresión es uno de los principales valores de su sociedad y es un derecho constitucional, nadie, absolutamente nadie puede ser perseguido por sus ideas, pero lamentablemente eso no lo entienden, ellos se creen dueños de Miami, creen que todo debe ser como ellos lo norman, han insitituído una suerte de dictadura a través de medios de comunicación y de poder económico para poder sabotear todo lo que para ellos no es “normal” y hablar de Castro de alguna manera positiva no es normal.

Dicen que están en su derecho de sabotear a quien quieran, y si que lo están, pero deben recordar que sus derechos terminan donde comienzan los de los demás y que existe una constitución bajo la cual deben regirse, que existen leyes claras y que quieran o no, están sometidos a ellas.

Nuevamente se han reunido estos recalcitrantes impositores en su feudo de la calle ocho, el Versalles, allí se transforman, se sienten los G.I. Joe cubanos, los Rambos, aprovechan las cámaras para insultar a su antojo con epítetos muy subidos de tono, claro siempre y solo desde allí o desde alguna onda radial que les permita hablar, claro está, aquí en Miami, me gustaría verlos haciendo lo mismo en la isla al lado de los verdaderamente valientes Fariñas, Yoani Sánchez y todos aquellos que pagan con cárcel el haber disentido abierta y valientemente con la dictadura.

Amigos cubanos del “exilio” dejen de indignarse por estupideces y con personas que nada tienen que ver en su lucha, indígnense con esos sinvergüenzas que viven del dinero del gobierno norteamericano y se enriquecen con el cuento de la lucha por la libertad de Cuba, indígnense con esos “palomillas de ventana” que desde aquí gritan su dolor pero que no dudan en visitar la isla cuantas veces les sea posible y que ya en la isla se pasean como grandes señores feudales mostrándo sus dólares como gran riqueza.

Una vez el edén llamado Miami crucifica a quien osa pensar distinto, claro en este edén solo se necesita insultar a Fidel Castro religiosamente todos los días (como si esto lo va a sacar del poder) y hay de quien ose hacer lo contrario. No me imagino la isla bajo un gobierno del exilio, de seguro que sería una dictadura tan igual o peor que la de los Castro.

Anuncios