En el país de las conjeturas


No te dejes engañar

Los últimos cambios en el gabinete ministerial del gobierno de Ollanta Humala en el Perú han generado una serie de conjeturas propias de la sociedad peruana y es que ésta parece no haberse sacudido aún las malas costumbres colonialistas donde el chisme era orden del día ante la falta de información oficial.

Esta mala costumbre se afianzó en la época post virreynal, en los primeros años de la naciente república peruana, donde el poder siguió en las mismas manos adecuándose simplemente a los nuevos vientos de “libertad”, libertad efímera que seguía siendo controlada por los grupos de poder económico pero esta vez ya sin el yugo impositivo de la corona española y es que hacer negocios sin pagar impuestos era algo muy apetecible para los grandes potentados de la época.

Raúl Porras Barrenechea refiere en su artículo El Periodismo en el Perú publicado en julio de 1921 en la revista Mundial conmemorando el primer centenario de la independencia del Perú los siguiente:

Como las montoneras, surgían de improviso, atacaban aisladamente, sin concierto alguno, con el único propósito de desorganizar. Imponían a la curiosidad pública el cupo indispensable de su lectura y se disolvían y por un acto de fuerza del gobierno, ya por un gesto de liberalidad sustentado en las arcas fiscales (Porras Barrenechea, R., 1291)[1]

Aparecían en los momentos de crisis y contribuían con un apodo o una letrilla sediciosa a la derrota de un gobierno o a la caída de un ministerio. Logrado su objeto desaparecían, para resucitar en breve bajo otro nombre y con otra nueva y generalmente contradictoria bandera. (Porras Barrenechea, R., 1921)[2]

Como se observa, ya desde los inicios del periodismo en el Perú post colonial las prácticas desinformativas eran una constante en la sociedad, sostener el poder a través de la desinformación se convertía en uno de los pilares de los grupos de poder económico en la nueva república y es que estos grupos son los que realmente detentan el poder hasta el día de hoy.

Hoy en día estas costumbres se repiten pero ya de manera “normal”, ya forma parte de la ideosincracia del peruano, así cada ciudadano se considera un analista cuyo fundamento radica en la especulación llena de retóricas que no hacen más que alimentar la paranoia colectiva y “jugar” a favor de intereses políticos y económicos.

Así, hoy observamos a todos hablar de una suerte de militarización del gobierno peruano lo cual es falso, algunos atrevidos refieren los discursos que el presidente Ollanta Humala dió en Ayacucho y en la Escuela Naval como un referente que fundamenta sus posiciones, este tipo de falacia es común, sin embargo, carece de sustento. El presidente Humala brindó un discurso dirigido a una audiencia netamente militar, donde la motivación se daba desde un punto de vista castrense.

La elección de un coronel retirado no puede ser tomado como un indicio de militarización, el señor Valdés está retirado hace 20 años, está más ligado hoy a la actividad empresarial que a las fuerzas armadas, y si algo tiene que ver su formación militar es que va a servir para poner orden en estos momentos donde elementos desestabilizadores trataron de desprestigiar al gobierno y al presidente Humala, tratando de hacerlo ver como un presidente débil.

La generación de conjeturas es un vicio en el Perú, pero es un vicio inútil y tonto, no me puedo imaginar la cara de estas personas adictas a la conjetura cuando la realidad le muestra que se equivocaron, muchos, lamentablemente, mantienen sus vicios y lo alimentan con una sinvergüenzura propia de un imbécil que no ha aprendido a asumir sus responsabilidades.

Lo peor de todo es que mientras la población se pierde en la confusión de un sin fin de conjeturas, hay personajes que gozan con esta situación y se sienten más impunes que nunca, claro, ellos saben que mientras “alimenten” con teorías absurdas a la gente, esta seguira distraída como perro jugando con su hueso nuevo sin darse cuenta que el ladrón saldrá de la casa sin castigo alguno.

No existe militarización, no existe giro a la derecha, el Perú sigue viviendo en democracia y ahora con el orden necesario para poder avanzar en temas de desarrollo y dejar de lado a extremistas de los dos lados cuyo único objetivo es “jalar agua para su molino”. Lo más sano es saber esperar con paciencia actos concretos y objetivos que nos den señales claras de las verdaderas intensiones y nos hagan ver situaciones reales que nos permitan opinar con base sólida y así evitar convertirnos en el hazmereir de la región.

Referencias:

[1] [2] Raúl Porras barrenechea, 1921, El periodismo en el Perú.

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