Cipriani y la Universidad Católica


La Iglesia Católica, desde su creación ha tenido injerecia de tipo político y económico, Constantino la crea en el año 330 como instrumento de unificación del alicaído Imperio Romano debido al creciente número de seguidores de la doctrina cristiana, adopta el término “católico” (que viene del griego καθολική que significa universalización).

La Iglesia Católica ha utilizado diversos medios para consolidar su propósito, uno de estos medios es la creación de centros de enseñanza tales como colegios, universidades, etc, donde se mezcla la formación académica con los principios de la Iglesia, es así como se funda en el Perú la Universidad Católica en el año 1917.

Desde ese momento hasta el día de hoy la Universidad Católica ha venido consolidándose como uno de los centros de estudios más importantes del Perú, cuna de profesionales que hoy en día ejercen con éxito en diversas áreas, cuna también, por que no decirlo, de pensadores contemporáneos.

Si bien es cierto el orígen de la mencionada universidad tiene una influencia estrictamente religiosa, es cierto también que los principios de igualdad, de justicia social que se propugnan hoy en día van de acuerdo a los principios cristianos, Cipriani se equivoca al decir que es una cuna de ateos que desean destruir a la Iglesia.

El criticar a Cipriani no es criticar al catolicismo, mucho menos querer destruir una religión que da soporte moral a la mayoría de peruanos, criticar a Cipriani es hacerle entender que se ha alejado mucho de los principios que promueve, el ya no es cristiano, católico quizás si, pero entendiendolo desde un punto de vista de universalización de un poder e influencia utilizando una doctrina religiosa.

¿Pero por qué intervenir en la Universidad Católica? La respuesta es simple, la mayoría de líderes de opinión actuales han sido formados allí y sus principios católicos van más allá de la sed de poder, muchos inclusive ni siquiera se han dado cuenta que hoy son más cristianos inclusive que el mismo Papa.

La influencia que ejerce la Universidad Católica en la opinión pública y en los profesionales que forma dista mucho de los principios que cree defender bien Cipriani, recordemos que en los años 90s se mantuvo silente ante los abusos cometidos contra los derechos humanos por parte del fujimorato, más allá de eso, Cipriani piensa que la acumulación de riqueza debe ser la norma a seguir.

Si alguno de Ustedes ha podido ingresar a alguno de los centros del Opus Dei se puede dar cuenta de lo que hablo, a i me trataron de convencer para ingresar al Opus Dei en 1994 en Chiclayo, un amigo que trabajaba conmigo trató infructuosamente de inducirme en ese mundo.

La curiosidad me hizo seguirle el juego, comenzó primero por hacerse mi “pata del alma”, todos los fines de semana tenía algo para hacer y siempre terminaba con la conversación acerca de la Orden, hasta que un día me invitó a un centro del Opus Dei, fui a averiguar que había ahí, el hermetismo con el que se referían a estos centros era demasiado para mi curiosidad.

Este centro era una casa donde vivían algunos miembros de la Orden, tenían sus lugares de oración y de estudios, todo pulcramente ordenado (yo no hubiera podido vivir ahí nunca), pero hubo una parte que si me llamó la atención y me preocupó, en ese momento pensé: ¡que clase de locos son estos tipos!

Era un espacio para la autoflagelación, supuestamente para redimirse de sus pecados, elementos que me hicieron recordar a la Santa Inquisición pero en menor escala. Hasta ese punto llega el fanatismo de un miembro del Opus Dei.

¿Y por qué me desvié para hablar de eso? Simple, Cipriani es uno de los miembros principales de la Orden del Opus Dei en el Perú y como tal es un fanático católico que entiende que lo que él piensa es la verdad absoluta y que todo lo que lo contradiga es obra del demonio.

Y él, lamentablemente, ha visto sus demonios en la Universidad Católica por lo que pienso que su lucha va a ir hasta las últimas consecuencias, el no es seguidor de la doctrina de Cristo, el es seguidor de los principios del Opus Dei y como tal va a defenderlos con uñas y dientes.

Nos hemos quejado muchas veces del fanatismo Islámico, pero veo yo en el Opus Dei un fanatismo mucho más preocupante, tan preocupante que ya han llegado a tener el poder en el Vaticano y poco a poco quieren hacerlo en la sociedad, colegios desde nido hasta secundaria, universidades, siempre el común denominador, el dinero, y siempre el mismo fin, el poder.

Me atrevo a decir que Cipriani es el “Antauro” de la Iglesia Católica, su pensamiento, desde otra óptica tiene el mismo fin con el agravante que el nunca va a mostrar un rostro agresivo, el va a utilizar los púlpitos para concientizar a los muchos de católicos que ven confundida su fé defendiendo a un radical cuyo único fin es el poder absoluto y no sé si eso es lo que quería José María Escribá de Balaguer, en todo caso y si estuviera vivo, le diría que el ha creado al monstruo que terminará por acabar con una Iglesia creada sólo para sostener el poder político de los impositores.

Muchos católicos, quizás la mayoría viven su fé de manera correcta, eso no es criticable, cada ser humano tiene el derecho de creer en lo que quiera, pero muchos de estos son utilizados tontamente por estos manipuladores y algunos darían hasta la vida por defenderlos; ellos no son divinos, son igual de humanos que todos nosotros.

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