Rosa María sin Palacios


Diseño @soso_182

Se fue Rosa María Palacios. Por qué se fue, por qué murió, por qué el señor se la llevó es una pregunta muy complicada de responder, pero no parece ser coincidencia que esto llegue bajo una seguidilla de novedades mediáticas extrañas y sospechosas.

La misma tarde de la noticia de su despedida se celebraba el día del ceviche, del orgullo gay y me picó una araña (lo digo porque esas son las cosas que me andaban distrayendo), se hablaba de que Alan estaba en proceso de un nuevo plan SABAna, porque hacía tiempo atrás esta actriz de la élite nacional estaba que se empujaba unos chicharrones a los que le tenía mucho amor. Es aquí donde se hace sospechoso que ella haya sido el rostro televisivo de Canal 7 alguna vez, digo, es un decir.

Bueno, también se le suma a que el miércoles se esté haciendo un concierto en Kuelap para saludar a Machu Picchu con Alan de invitado, osea, es como si yo fuera Machín (casi, casi) y convoco gente en un Stand-Up Comedy para honrar la muerte de Chelita, algo que no tendría gracia alguna.

Horas más tarde se inauguró el Cristo del Gordo Vago con la misma pomposidad de una fiesta pagana, luces por doquier y fuegos artificiales a lo Corso de Wong. Y así se viene la inauguración de un mal construido Tren Eléctrico, el remodelado Estadio Nacional y sabe El Cristo ese que otras cosas más llegarán.

Mientras todos andábamos pensando en quienes se lesionarían durante el partido de Perú – Senegal, a Castañeda Lossio o Lucho Castañeda lo limpiaron olímpicamente del caso Comunicore y tuvo la gran confianza de decir “los perdono”, vamos, esa sí es una loca, una loca afirmación.

No olvidemos que Elías Ponce Feijóo (caso BTR) acaba de declarar que Alan García le ordenó que se encargara de chuponear a Ollanta Humala y Jorge Del Castillo a Rospigliosi, implicancias graves que se suponen Rosa María Palacios conocía y que pronto podría sacar al aire (esta si es una olímpica suposición personalísima).

Sin que tengamos que hacer el trabajo de un historiador, recordemos que el domingo un reportaje en Cuarto Poder desenmascaró a César Zumaeta (la zumateta asustada) y a su personal de seguridad en un intrincado comercial de cupos para trabajar en el Congreso y el uso indebido de la movilidad del Parlamento y otro de Seguridad del Estado.

Días antes en Puno murieron cuatro peruanos y 30 quedaron heridos en una protesta que por poco no fue otro Baguazo (se le oye a un policía decir: “maten a esa chola de mierda, la que tiene huaraca” en franca alusión a una orden directa para ser agente 007) y hasta hace poquito los huancavelicanos y la policía se enfrentaron en una coboyada brava en otra protesta. Si seguimos sumando a este recuento de reclamos y disputas activas por culpa de los pasivos socio-ambientales no terminamos nunca.

Entonces se fue Rosa María Palacios y hasta los que andamos como sabuesos famélicos en busca de destapes y denuncias nos distrajimos y terminamos pensando en que ahora vamos a tener que entretenernos haciendo TwitCams (moda que ya comenzó y de la que prometo no abusar).

Me animo ahora a lanzar mi teoría: Alan ya se va y al salir podrían comenzar a perseguirlo las almas de los más de 90 compatriotas fallecidos durante su gobierno aclamando justicia, los estragos legales que ha dejado en un evidente plan de blindaje, la persecución política a la que se verían sometidos sus correligionarios, etc. hacen que el indulto para Alberto Fujimori sea el gran favor a pagar para que el fujimorismo también haga uso de sus mañosísimas tretas para ir apagándole el gran rabo de paja que tiene Alan García. Tal vez para esto tengan que sacrificar al tonto útil de Carlos Raffo metiéndolo a la cárcel para seguir distrayendo miradas.

Alan ya se va, pero nosotros nos quedamos, nuestra casa está cochina, podemos limpiarla, pero habrá quienes tratarán de meter la mierda debajo de la alfombra. No lo permitamos y agarremos a escobazo limpio a estas ratas nacidas de la corrupción.

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