No pasa nada con Carlín


No es novedad ver a Carlin patinar cuando la situación le exige algo más a su conocida chamba de show man de media noche. Cuando la quiere pegar de un entrevistador con la destreza de arrinconar a sus invitados y si son políticos duchos, Carlín patina recontra mal.

Ayer vi en su programa al impresentable Rafael Rey. Quienes vimos su ingreso al set, tal cual se ingresa a un ring de box, asumimos que la entrevista iba a ser picante y provocadora, sin embargo no lo fue. Rafael Rey manejo la entrevista como quiso, tomándolo de hijo, permitiéndose espacios en sus respuestas e incluso cortando preguntas. No llego a ser malcriado pero se impuso fácilmente.

Rey compartió, y hasta impuso, sus polémicos puntos de vista sobre el gobierno de Fujimori, la religión y la homosexualidad frente a un público de universitarios y/o estudiantes -que no sabían si abuchearlo o aplaudir según las indicaciones del coordinador de programa- y ante un Carlín que lo entrevistaba algo asustado.

Como dije, Rey se explayó en lo que para él han sido buenas acciones del fujimorato: su política anti terrorista,  el cierre del congreso y la implantación de una nueva constitución, consideró como infundios la mala relación de Keiko con su madre y por otro lado dijo respetar pero no compartir la inclinación sexual entre personas del mismo género.

Carlín solo atinó a presentar un informe sobre la homosexualidad, el que pasó pese a que Rey mostró su desacuerdo. Esto le sirvió a Rey para decirle lo irrespetuoso que era y lo mal que se sentía en su programa, además le llamó la atención por usarlo para su confrontación personal con Phillip Butters. Es decir, le metió su chiquita.

Qué pena que carlín no haya aprovechado la ocasión para manifestarle que una inmensa mayoría de peruanos no comulga con sus ideas. Que la gente está harta de los políticos que como él, no sueltan la mamadera y en cada nuevo gobierno aparecen con la cara lavada. Que la gente quiere que se le respete y no se le subestime. Que no quiere una iglesia intolerante con políticas opresivas y maniqueas y sobretodo que no lo quieren ver más, ni como ministro ni como nada porque no representa a nadie salvo a los sectores más Opus dei de la sociedad.

Difícilmente Carlín o cualquiera hubiese dicho lo que aquí expreso, pero al menos me hubiese gustado ver una entrevista más frontal, más incisiva, que de alguna manera se le transmita a Rey lo que muchos peruanos pensamos: que ya es hora que deje la política, que con sus ideas trasnochadas de un paso al lado y deje libre el camino a propuestas con mayor amplitud, que se acerquen más a la tolerancia y respeto que muchos buscamos.

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