La enfermera y el dictador


Cuidado con la enfermera

Dicen que está triste y desolado, que su edad ya no soporta los avatares de la vida y que es injusto tenerlo encerrado ya que fue el salvador, el mesías que salvo al Perú de la catástrofe, dicen también que no sabe si es peruano ó japonés, que depende de la circunstancia y del momento para cambiar camaleónicamente de nacionalidad, dicen que aún, a pesar de actual estado, está listo para afrontar cualquier lid que lo enfrente a cualquier fémina por más que esta sea joven y fuerte.

Dicen también que por él han pasado muchas mujeres, cuentan que tuvo un grupo de geishas dispuestas a sacar las garras para defenderlo de cualquier acusación ó para crear noticias que sólo ellas creerían, cuentan también que trajo loca y por los suelos a Chabeli Iglesias, sí, la hija de Julio Iglesias, cuentan también que su séquito de geishas fue coronado cuando fugó a Japón y conquistó nada menos que a la millonaria empresaria japonesa Satomi Kataoka, cuentan también que ella al creerlo japonés le financió su campaña para lanzarlo al senado de Japón.

Ella es una enfermera, cuentan que nunca ejerció su carrera, que trabajó en Laboratorios Abbot del Perú de donde tuvo que salir allá por el año 2002 porque descubrieron su deslealtad ya que tenía una empresa que comercializaba lo mismo en claro conflicto de intereses, cuentan también que luego comenzó a ganar muchas licitaciones con argumentos “nada convencionales”, dicen por ahí que su sed de poder y su ambición la pueden llevar a los límites más insospechados.

Cuentan también que ha sido investigada por desbalance patrimonial y que nunca pudo probar esta acusación, dicen que el caso fue archivado ya que en esa época sólo se investigaba los delitos de lavado de dinero provenientes del narcotráfico. Cuentan que su habilidad para la trampa y la artimaña son realmente sorprendentes, dicen también algunos que podría tratarse de alguna nueva versión de la viuda negra.

Cuentan también que conoció al dictador en su oficina, perdón, celda de la DIROES, dicen los que allí laboran que la llamaban la “novia del chino”, cuentan algunas leyendas rosas que pasaba algunas noches allí, quizás consolando al dictador, ella, la enfermera, cumplía su labor a cabalidad, atendía en la alimentación al dictador y este le pagaba con favores que sólo un “semental” (¿?) de su talla puede dar.

Cuentan también que llegaba una elección y que la hija del dictador se lanzaría como candidata a la Presidencia, cuentan que la enfermera pensó que su labor merecía una mejor recompensa, dicen que el dictador la propuso para candidata en la lista congresal de su hija, dicen que esto disgustó a la hija del dictador quien discutió con éste, pero ya el dictador había decidido, la recompensa debía darse sin lugar a reclamo. La hija pensó desconsolada y recordó a su madre torturada, no, no quería el mismo final.

La enfermera llegó a la candidatura, el dictador está feliz, ya no tendrá una enfermera, tendrá una congresista, la hija aspira a gobernar aunque ahora este meditando el gran error, pero es imposible hacer algo, el dictador ha decidido, la orden se acata sin dudas ni murmuraciones, de otra manera algún nuevo sótano puede servir para imponer nuevamente sus caprichos.

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