PPK: ¿Senil ó desesperación?


Asi no es Tío

Dentro de este circo político que se arma en el Perú cada vez que hay elecciones PPK (Pedro Pablo Kuczynski), candidato a la presidencia por la Alianza por el Gran Cambio, se mostraba como una de las candidaturas más centradas y serias, su paso por el Ministerio de Economía y el Premierato durante el gobierno de Toledo le habían dado esa fama, fama además de ser muy responsable y profesional.

Sin embargo desde que comenzó su campaña ha comenzado a dar síntomas de un cierto transtorno, quizás por la edad ó quizás por que ve que no levanta en las intensiones de voto, aún se mantiene en un 5% en promedio, y es que a pesar de ser una pieza fundamental en el renacimiento económico del Perú y uno de los artífices del boom económico que se vive hasta hoy, su imagen es desconocida aún en muchos lugares del interior del país.

Pero vayamos al punto de este artículo y es que resulta sumamente preocupante las últimas afirmaciones que ha venido vertiendo a la prensa, además de una muestra de intolerancia ante preguntas incómodas lo que me hace dudar de su capacidad para dirigir los destinos del país.

En una entrevista en la ciudad de Tacna un periodista le preguntó sobre la inclusión en la lista parlamentaria por Tacna de una persona relacionada a César Cataño, el controvertido empresario acusado de tener vínculos con el narcotráfico y para muchos, la piedra en el zapato que hizo caer la candidatura de Lourdes Flores a la alcaldía de Lima, antes de que el periodista pudiera culminar la pregunta, PPK vociferó hasta en siete oportunidades la palabra no, terminando casi gritando y dándose la media vuelta y retirándose del lugar.

Luego recordemos también cuando trato de restarle importancia a los cables filtrados por Wikileaks considerándolos rumores “no confirmados” cuando se trataban de cables pertenecientes al Departamento de Estado de los Estados Unidos; en otra oportunidad cuando fue presentada una tacha contra su candidatura se refirió a está así: …¡A la mierda con la tacha!…

Pero son sus dos últimas apreciaciones las que más me han preocupado, la primera al afirmar que en un eventual gobierno suyo indultaría a Alberto Fujimori, encarcelado por crímenes de lesa humanidad y corrupción confesa, quiero creer que se trata de una estrategia política mal hecha para tratar de atraer a los votantes de Keiko ó a los posibles indecisos que aún guardan cierta simpatía por el reo convicto, de todas maneras, como presidente debe entender que existe un Poder Judicial y que los crímenes de lesa humanidad están sancionados no sólo en nuestras leyes sino en la carta fundamental de los Derechos Humanos.

La segunda fue cuando afirmó que el matrimonio es una institución religiosa, al referirse a su desacuerdo con los matrimonios gay, en primer lugar el matrimonio no es una institución religiosa, existe la unión civil, el debe entender que no todos en el Perú y en el mundo profesamos alguna religión y que existen muchas creencias a parte como para pensar de que se trata de algo netamente religioso, además de que los homosexuales son seres humanos como cualquiera de nosotros y como tales tienen derechos y es deber del estado proveer estos derechos.

Me deja un sabor un poco amargo todo esto, más aún quiero darle el beneficio de la duda y quiero pensar que se trata sólo del stress coyuntural provocado por la agitada agenda de campaña y la impertinencia que puede causar el ser más técnico que político, en todo caso creo que sus asesores deberían modularlo un poco a menos que piense que estos no están a su altura.

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