Sin fuerza social


Sin Fuerza Social

Que gracioso resulta escuchar a Susana Villarán decir que “son las bases del partido las que deciden” y que la carta enviada desde España y su efecto mediático solo han demostrado el alto grado de democracia que se vive al interior de su agrupación, jaja realmente es chistoso.

En el Perú, los partidos políticos aún no consideran la opinión de sus militantes, quienes en su mayoría conforman el bulto necesario para que sus líderes alcancen sus metas. La democracia e institucionalidad en el país aún no es madura, así lo demuestra el manejo antojadizo y caprichoso de sus líderes, sino pregúntense sobre Barba Caballero u Ollanta Humala.

Y es en este caso Vladimiro Huaroc es el autentico dueño de Fuerza Social, su verdadero poder detrás del trono. Pese a tener un estilo de perfil bajo, que contrasta con la exposición constante de Susana Villarán en medios, tiene una marcada autoridad y su opinión es determinante para el futuro de la agrupación que representa, a diferencia de Susana.

Las diferencias entre Villarán y Huaroc y la falta de una real confluencia entre las distintas agrupaciones que conforman la alianza –pese a que sus voceros se desviven en manifestar lo contrario-, solo muestran un partido de último momento donde las jerarquías se confunden y muestran lo chicha que son en realidad.

No hay que ser brujo, ni adivino para afirmar que Susana no tendrá el apoyo de su agrupación ni de sus regidores en su gestión edil que inicia el próximo 1ero de enero, ¿o alguien en su sano juicio podría creer que el MNI la apoyará luego que intentara sacarlos del proyecto presidencial?

Para empezar su propio partido minimizó su opinión y descalificó a su candidato presidencial el conocido coach de las Pymes Nano Guerra García para en su lugar elegir al ex embajador Manuel Rodriguez Cuadros, dejando de lado al padre Arana quien estaba más que entusiasmado en ocupar el sitial. Así lo dispuso Huaroc y su vocero Gustavo Guerra García.

Como comenté en un post anterior, Susana me parece bien intencionada pero la gente que la acompaña tiene intereses distintos a los suyos. Son políticos trasnochados con ideas retrógradas  que solo restan y le restan puntos a una fuerza  social que bien podría influir la vida democrática del país siempre que desaparezcan sus diferencias, lo cual veo imposible.

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