Somos inmigrantes, no somos ni invasores ni reivindicacionistas


Y pensar que este tema lo escribí hace dos años, no pensé jamás que ahora ya en el 2010 cobre tanta vigencia, y todo esto a propósito de la bárbara ley impuesta en Arizona.

Con el pasar de los días y conociendo cada vez más de cerca el problema de la inmigración en los Estados Unidos fui dándome cuenta de los motivos reales de cada sector, los que abogan por una reforma justa y los acérrimos detractores.

Resulta importante analizar con profundidad cada palabra establecida en el discurso hasta el día de hoy para llegar a comprender el problema de fondo, los que abogamos por una reforma migratoria justa, sabemos y estamos convencidos de que ésta debe darse por factores de derechos fundamentales del ser humano, muchos de nosotros elegimos este País por la necesidad de poder establecer bases sólidas de desarrollo particular y resulta imperativo afirmar que este desarrollo tiene un matiz netamente económico, más allá de vivir en un País donde las leyes sean o no justas o donde se tenga que respetar hasta el más mínimo centavo de impuestos. Eso no es de importancia cuando existe la oportunidad de desarrollar nuestras economías.

Muchos de nosotros contamos con un bagaje cultural muy rico, hemos asistido a Universidades, Escuelas, contamos con grados académicos y mucos también, cabe señalar, nunca tuvieron siquiera la oportunidad de asistir a un colegio, pero tenemos algo en común las ganas de salir adelante y la capacidad de trabajar hasta lo inhumanamente posible para llegar a nuestros objetivos.

El motivo fundamental por el cual salimos de nuestros Países es el económico y aquí tengo que detenerme un momento, existe una co responsabilidad de todos, nosotros por elegir a nuestros gobernantes, ellos por utilizar el capitalismo brutal para el beneficio de los grupos de poder y el País que hoy nos alberga por apoyar ciegamente a esos grupos, los Estados Unidos siempre estuvo presente en Latinoamérica ya sea desestabilizando gobiernos o ya sea apoyándolos de manera abierta, pero a quienes realmente apoyaron? la historia nos dice que sólo fueron beneficiados los diferentes grupos de poder, la famosa llamada “oligarquía latinoamericana”, Estados Unidos se equivocó, hoy la historia le está pasando la factura, vemos como en Sudamérica se consolida el socialismo y como en el mundo crece el sentimiento anti norteamericano.

Las políticas económicas establecidas en Latinoamérica no dieron los resultados deseados, se estigmatizó al capitalismo y se busca hoy una solución en sistemas obsoletos, no nos damos cuenta aún que el capitalismo es el sistema que prevalecerá en el mundo pero que debe ser matizado con un socialismo nuevo, lo que podemos denominar una social democracia.

Antagónicamente identificamos sectores de detractores quienes observan al inmigrante como un “invasor” alguien que viene a arrebatarle su País y disfrazan estos sentimientos con discursos encuadrados dentro del margen de la ley, la ley de este País. Aquí cabe señalar algo muy importante y es que muchos de estos detractores fundamentan sus teorías en discursos reivindicacionistas de grupos radicales de origen indígena, quienes a su vez aprovechan la coyuntura para apoyar nuestra causa y de paso “ganar terreno” para ir consolidando su aspiración.

A raíz de estos problemas surgen grupos de nacionalistas norteamericanos quienes se sienten “invadidos” y ven en peligro la estabilidad de los Estados Unidos, más aún ahora que se confirma que la cantidad de habitantes de origen hispano en este País asciende a más de 40 millones.

A estos grupos se les han unido otros grupos de odio, grupos racistas, que abogan por la supremacía de la raza aria, grupos que odian al indígena y al hispano, grupos que en su complejo de inferioridad tratan de mantener un País sin inmigrantes, ellos le temen a nuestro afán de superación, le temen a nuestras ganas de salir adelante aún con el más poderoso obstáculo por delante, ellos se olvidaron que sus antepasados lucharon como nosotros lo hacemos ahora, surgieron de la nada en una tierra nueva. Ellos se olvidaron de que pueden salir adelante tan rápido como nosotros, se acomodaron a su “estatus”.

El panorama a futuro no es el mejor de todos, hay muchos obstáculos que sortear, pero sobretodo muchas mentes antagónicas que cambiar, muchos paradigmas que romper y sobretodo demostrar que nosotros estamos acá no para invadir, no para arrebatarle su tierra, no para dominarlos de alguna u otra manera, sino para aportar, para ayudar a esta nación a despertar de su letargo, a demostrar que nuestro trabajo y deseo de superación es necesario para este País y sobretodo a que nuestra cultura basada en la unión familiar es lo mejor que le puede pasar a la sociedad norteamericana.

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