El fujimorismo y una preocupante estrategia


¿A quién le puede interesar más que el terrorismo resurja en el Perú? De seguro que la mayoría respondería a nadie, sin embargo cuando analizamos a fondo el juego político que se está llevando a cabo con miras a las próximas elecciones presidenciales, nos damos cuenta que sólo existe una candidatura que argumenta una preocupante re organización del olvidado y mítico otrora temible Sendero Luminoso, la candidatura del fujimorismo.

Aún en estos años ya a 10 de haber culminado su gobierno Fujimori fugándose del país, los fujimoristas indican que sólo ellos pueden derrotar al grupo terrorista Sendero Luminoso, yo me pregunto aqui, ¿Acaso no lo habían derrotado ya en los 90’s? ó ¿Es qué esa derrota nunca ocurrió y siempre se mantuvo una línea de terroristas en zonas rurales?

Veamos, en los 90’s supuestamente el gobierno fujimorista acabó con Sendero, no fue así, Sendero siguió vivo actuando dentro de su línea de negocio de protección al narcotráfico en la zona que se le asignó (VRAE), durante toda la década de los 90’s continuaron muriendo valerosos oficiales de las fuerzas armadas, pero las noticias ya no llegaban a la gente, pues claro, la prensa casi en su totalidad estaba comprada y los que no habían sucumbido ante la corrupción eran materia de persecusión de toda índole, recordemos el caso Gorriti.

Y mas allá de una guerra fraticida con ribetes ideológicos se trataba ahora de mantener un negocio, un negocio muy rentable que compartían con algunos malos oficiales de las fuerzas armadas y que cuales mafias gansteriles no dudaban en eliminarse unos a otros, el pensamiento maoísta sólo le servía a Sendero para captar algunos incautos, claro, su caldo de cultivo continuó siendo la extrema exclusión social, exclusión que se acrecentaba en las zonas asignadas a ellos ya sea por causas gubernamentales o por la misma estrategia desestabilizadora senderista que aplicaban en algunos pueblos muy remotos.

Lo cierto es que el terrorismo nunca se fue del Perú, Fujimori nunca logró derrotar a Sendero, mantuvo (y quizás mantiene hasta ahora) una alianza con ellos, una alianza que se sustenta en el vil negocio del narcotráfico y que sirve ahora de fundamento para lanzar una candidatura que representa sólo la solidificación de ese contubernio mafioso, lamentablemente hay muchos actores que, convenientemente, hacen que todo esto parezca un resurgimiento de la lacra terrorista y lo más preocupante es que dentro de esos actores encontramos personas que supuestamente están orientados a la protección de nuestro país.

Los líderes senderistas saben que la lucha armada es cosa del pasado, hoy tratan de infiltrar su ideología caduca en la política peruana amparados en la exclusión social y en los nuevos ribetes que le ha dado China y Hugo Chávez a este movimiento trasnochado, pero lo peor es que existen oportunistas de por medio que tratan de hacer ver esto como un real problema de resurgimiento del terrorismo en el Perú, así infunden el temor en la población y desvían intensión de voto hacía sus arcas, hay que tener dos dedos de frente aqui y darse cuenta lo raro que resulta que este tipo de noticias se den a conocer meses antes de un proceso electoral.

El terrorismo no va a resurgir, ya no tiene caldo de cultivo, ya no existen las condiciones generales como para que una filosofía de igualdad absoluta basada en la extrema pobreza cimiente sus bases, ya no, lo que existe ahora es un negocio gansteril, un negocio al que no le importa cobrarse algunas vidas con tal de mantenerse en el poder y continuar actuando impunemente con la benia del pueblo peruano, habramos los ojos y no nos dejemos convencer por situaciones que no se ajustan a la realidad ni que tienen un sustento valedero.

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