Entre pendejos y cojudos (parte 2, vivencial)


Pues sí, esta es la parte vivencial de mi pequeño análisis sobre nosotros los peruanos y nuestro enfermizo afán e innata tendencia hacia el cojudizmo (dícese del arte peruano por ” auto meterse cabe”) y es que aquí en Lima he constatado todas las teorías antes vertidas, los peruanos somos “cojudos” y no por bobos sino por creernos “pendejos” (vivos en buen peruano).

Comencemos con el bendito tráfico, sí, ese bendito tráfico que hace que una distancia de 10 cuadras dure como un viaje a la China y no porque las pistas esten en mal estado ó porque las inefables “combis” saturen las avenidas sino también por la “pendejada” del peruano de querer llegar primero a todo lado, así la cague ó cague a los demás.

Y es que andar por una avenida en Lima se convierte automáticamente en una carrera de fórmula uno, todos quieren llegar primero al final se atoran y nadie llega a tiempo y comienzan los reclamos y los bocinazos al semáforo como que si este los va a escuchar y cambiar de luz, hay que ser bien “cojudo” para hacer eso.

Otro punto importante se constituye en los benditos óvalos, el pendejazo tiene que doblar a la izquierda pero como ve un hueco (llámese espacio entre dos autos) por la derecha se zampa por ahi y después magicamente pretende aparecer por la izquierda trancando todo el tráfico, aqui se suman combis y taxis piloteados por pendejos master quienes al ver al pendejazo le meten el carro y se sitúan a una distancia milimétrica (hasta ahora creo que a estos seres le deben otorgar el nobel de física, su aproximación a velocidad y sin chocarse es realmente asombrosa).

Al final todos se olvidan del destino y del apuro por llegar y comienza la competencia por ver quien pasa primero, pero mientras estos “pendejazos” y “pendejos master” se enfrascan en tan titánica lid, una abuela de 80 años en su volkswagen escarabo que venía a 25 km/h pasa por su izquierda sin inmutarse.

El “tombo” (policía) de la esquina parece divertirse viendo quien va a pasar primero, como buen pendejo carroñero se sitúa en buena posición esperando algún roce para sacar su semanita ó para ver que combi llega primero a pagar su “peaje” con su típico …”circule… circule”… se presenta ante un incauto que le pregunta por alguna dirección respondiéndole roboticamente con un …”desconozco mayormente”…

Esta es la “pendejada” que resulta convertirse en la mas triste “cojudez”, asi es señores seguimos pensando que somos los mas grandes “pendejos” y seguimos resultando ser los mas tristes “cojudos”, hacemos del tráfico un caos y nos quejamos, les recomiendo antes de la queja verse al espejo y reconocer al verdadero responsable de los problemas, luego, tratemos de mejorar y vamos a ver la gran diferencia y por favor, que esto no sea parte de nuestra cultura ni de nuestra idiosincrasia.

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