La imperfección del mundo


Estuve pensando acerca de este mundo, de sus maravillas, de los seres que lo habitamos y de su gran naturaleza perfecta y generé una interrogante en mi. Si la naturaleza es perfecta ¿Porqué los seres que la habitamos no podemos serlo? más aún cuando somos parte de esa naturaleza.

Los seres humanos tenemos capacidad de raciocinio, capacidad de razonar, pero muchas veces confundimos el raciocinio con el seguimiento de normas regulares, eso es para muchos lo normal, eso es para muchos lo lógico, sin embargo, ¿Es esto natural?, No.

Desde que el hombre se dio cuenta que usando su capacidad de raciocinio podía dominar a otras especies y más aún a sus propios congéneres comenzó la etapa de involución de nuestra especie.

El primer tópico que utiliza el hombre para el dominio de su propia especie es el de la religión y la creencia en seres superiores, bajo estas premisas se generan teorías a base de interrogantes sin respuestas las mismas que dan origen a las doctrinas religiosas, hasta ahí vamos bien, resulta comprensible la búsqueda de respuestas para interrogantes mayores.

El problema comienza cuando estas doctrinas son utilizadas para el beneficio personal de algunos, aquí es cuando nacen las religiones y la manera impositiva de generar sus leyes y sus reglas de juego sumiendo al ser humano en la más completa ignorancia, imponiéndole la premisa de que todo está escrito y que nada puede ser objetivo reforzando esto en el temor a la divinidad.

Pero resulta más preocupante aún cuando esta utilización por demás tendenciosa e impositiva se utiliza como base para formar las sociedades que hoy establecen un orden en el mundo. Las leyes de los Países están soportadas en principios religiosos, desde ahí se establecen los principios del bien y del mal, lamentablemente existen más de una sociedad de fundamentos distintos, resultaría entonces una excelente solución la convivencia tolerante pero vemos con tristeza que eso está demasiado lejos, el odio xenofóbico va en crecimiento y las divergencias son cada vez mayores, el antagonismo se acentúa día a día y se encamina a la destrucción de nuestra especie.

Que distinto sería un mundo tolerante, un mundo donde prime el amor antes que las diferencias doctrinales e ideológicas, un mundo donde no exista la persecución y que el principio de libertad del ser humano esté por sobre cualquier ley.

Este mundo es posible si entendemos que al otro lado de cualquier idea antagónica existe otro ser humano tan igual a nosotros, si entendiéramos que cualquier doctrina religiosa nace del propio ser humano y que la divinidad sigue siendo una incógnita más grande que nuestro propio sistema solar.

Sólo tenemos que tener la capacidad de pensar, de ampliar nuestra visión, de ser capaces de entender que no somos dueños de la verdad y que ésta es absoluta porque vive en cada uno de nosotros.

¿Puede nuestro mundo ser perfecto?

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