El precio de ser un libre pensador


Desde que inicié esta aventura liberando mis ideas y plasmándolas en este blog he experimentado el precio de ser un libre pensador y lo que es triste es que me he dado cuenta que aún existe una sociedad presa de paradigmas e intolerancia.

He recibido mil insultos y mil amenazas, hasta de muerte me han amenazado y me pregunto ¿Es que realmente este mundo ha evolucionado? creo que no, de un lado me llaman comunista, del otro me dicen lacayo del imperio, por un lado me gritan ateo, seguidor de satán y por el otro me dicen moralista, por un lado me sindican de chavista, por el otro me dicen pitty yanqui, ¡caramba! ¿Es que nadie se pone de acuerdo?

He perdido amigos a granel, ya muchos ni siquiera me responden los saludos en internet, otros se han encargado de convertirse en mis principales detractores y lo que es más preocupante, hay un par que se han obsecionado con este espacio y este servidor y no pierden oportunidad para, en cualquier foro, página ó grupo, comenzar a insultarme e inventar mil calumnias en mi contra.

Me han “banneado” en mas de un grupo, me han “banneado” en mas de un blog, no les gusta como escribo, no les gusta lo que pienso, han ‘hackeado” y borrado mi blog en mas de una oportunidad tratando de silenciarme, se han metido con mi familia, hasta con mis hijos, alguna vez un atrevido me dedicó una página editando fotos que sacó de una red social tratando de denigrarme para silenciarme y no se han dado cuenta que no van a lograr hacerlo.

Yo nací libre y esta libertad la defenderé siempre, este espacio fue creado para eso, para ser libres, para poder opinar libremente y poder discrepar alimentando un buen debate, inteligente y fundamentado, muchos han entendido eso y muchos comparten mi manera de pensarperosiempre existe el temor de toparse con uno que otro loco que crea que la mejor manera de imponer su posición es silenciando a los demás.

Este es el precio de la libertad, la soledad parece el norte, pero hay mentes fuertes que me dicen que la soledad no existe y que la tarea no estará completa sino se continúa en esta difícil tarea de derrumbar imposiciones y de romper los más pétreos paradigmas.

Soy un libre pensador y así me mantendré siempre, este es el precio, felizmente hay fuerzas suficientes para pagarlo. ¿Usted está dispuesto a hacerlo?

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