Como legalizar una dictadura: Elecciones en Honduras


Este domingo 29 de noviembre se llevaran a cabo las elecciones presidenciales en Honduras dentro de un marco de inestabilidad política y donde se anticipa una alta abstención, recordemos que en junio de este año se violentó el estado de derecho en ese País y se retiro del poder y deportó a punta de fusil al Presidente Mauel Zelaya elegido democráticamente.

Roberto Micheletti, el Presidente de facto, ha dicho que se retira momentáneamente del poder para no interferir en el proceso democrático, o sea que reconoce que sus acciones han polarizado a la nación hondureña y sabe que su presencia no es bien vista por un gran sector de la población, asimismo ha dicho que lo único que le importaba era que Estados Unidos reconociera estos comicios electorales como si este último País determinara los lineamientos de Honduras.

El mismo Micheletti anteriormente dijo que en Honduras no se permitiría ninguna intervención extranjera, pero vemos, según sus declaraciones que a él sólo le interesa la intervención de los Estados Unidos, ¿Será que el dictador responde a algún interés externo? ó ¿Será que responde a intereses económicos que siempre han trabajado bajo el amparo norteamericano? me inclino más a lo último.

Lo cierto es que Estados Unidos ha aceptado reconocer al ganador de estas elecciones bajo el amparo del acuerdo de San José, acuerdo que no ha sido reconocido por el depuesto Manuel Zelaya al no contemplar la reposición del mismo en la Presidencia; Micheletti a dicho que el poder judicial tiene la última palabra lo cual suena a tomadura de pelo ya que este último organismo estuvo inmiscuído en los actos que devengaron en el golpe de estado.

Hace bien Zelaya en no reconocer la tomadura de pelo de la dictadura de Micheletti ya que si se acepta esto se estaría sentando un pésimo precedente para las democracias del mundo. Las naciones eligen su destino, la democracia consiste en eso, en que el pueblo elija a sus gobernantes y son ellos mismos quienes a través de las urnas deben decir a quien quieren de Presidente y no hacer lo que hicieron Micheletti y compañía.

Está en juego la democracia en Honduras, está en juego la estabilidad de un País que necesita de esta para poder salir de la pobreza en la que se encuentra sumido hace décadas, décadas en las que se repartieron el poder los mismos que ahora lo sustentan a punta de fusil.

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