Una historia de espías y espiados


Para mi es muy difícil tocar este tema con parcialidad, mi formación en una institución militar me hace ver las cosas de otra manera pero voy a tratar de ser objetivo en este caso.

Recuerdo que allá por 1979 el sub oficial FAP Julio Vargas Garayar fue fusilado por encontrase culpable de vender información clasificada a Chile sobre nuestras fuerzas armadas, en especial sobre la base aérea de la Joya al sur del Perú.

En ese entonces yo era un niño aún y en el gobierno se encontraba una feneciente junta militar al mando del General Francisco Morales Bermúdez, recuerdo que el ermetismo del tema era típico de eso años de dictadura militar, la ejecución del sub oficial Vargas, él dejaría estas últimas palabras:

“He arriesgado inútilmente mi vida a favor de mi patria y mi institución, a los cuales he dado valiosas informaciones, y como premio me dan 5 plomazos y la deshonra de mi nombre al ser tachado de traidor. Efectivamente, me declaré culpable, pero no informan al pueblo peruano que lo hice por medio de la tortura y que mi juicio fue fraude y burla”

Julio Vargas Garayar.

En Chile, el gobierno de Pinochet andaba más preocupado por los desencuentros con el País vecino de Argentina y los problemas del canal de Beagle, estaban interesados también en nuestro desarrollo bélico por el armamento adquirido por el Perú en los 70’s pero eso sólo era estratégico.

Coincidentemente a 13 días de la ejecución del sub oficial Vargas fue liberado Abimael Guzman quien había sido capturado por los militares aprovechando la suspención de garantías impuesta por el régimen militar, luego en el año 1980 éste iniciaría una de las etapas más cruentas de la historia del Perú.

Hoy está en boca de todos los peruanos el descubrimiento y apresamiento de otro militar, el sub oficial FAP Víctor Ariza, tema que a encendido las pasiones en los peruanos y muchos ya están pidiendo la cabeza de este mal militar.

Pero lo cierto es que esto se encuentra en investigación aún, la pena de muerte ya no se encuentra vigente en el Perú y preocupa que estos temas se den a puertas de iniciar un proceso electoral para buscar al próximo Presidente del Perú.

Si ya fue encarcelado el militar es porque debe habérsele encontrado algún delito pero se debe investigar a fondo porque a estas alturas y en estos tiempos modernos no creo que él haya actuado en solitario y debe haber otros implicados en este triste episodio.

Lamentablemente esta es una muestra de que en nuestras fuerzas armadas no existe ética, el período Fujimori deformó la moral de nuestros militares, el dinero, las ambiciones han hecho de estos hombres y mujeres presas de las mas bajas presiones morales al punto de venderse por un puñado de dólares, debe haber una limpieza profunda en estas organizaciones a fin de evitar este tipo de episodios.

Igualmente, si bien es cierto que se debe mantener un equilibrio estratégico, éste, a mi criterio, no solo se debe circunscribir en el ámbito militar sino también en el económico, podríamos imitar a España ó al mismo Chile y solventar con liquidez y garantías a nuestros empresarios para que estos salgan al mundo a invertir, generar riqueza no sólo dentro de nuestras fronteras sino más allá de ellas.

Y con esto lanzar a nuestros profesionales a comandar estas inversiones afuera para que las divisas comiencen a llegar ya no sólo a través de commodities sino también a través de inversiones y de productos de bandera así como de profesionales.

En estos tiempos el pensar en guerras resulta tirado de los pelos, en estos tiempos las guerras tienen otros escenarios y los soldados se convierten en mentes hábiles y capaces de producir en cualquier entorno, así nuestro crecimiento económico se mantendrá vigente y el desarrollo de mercados será del orden interno y externo.

El Perú está lleno de posibilidades, dejemos el chauvinismo de lado y mantengamos una guerra donde las armas sean la capacidad y habilidad y el terreno sea el económico, ¿Podemos? Yo creo que sí.

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