Satán y las pastillas del día siguiente


espermatozoides6lq[1]En octubre de este año el congreso peruano propuso despenalizar el aborto eugenésico y por violación. Su intensión fue darle a la mujer peruana la posibilidad de elegir continuar o no un embarazo en situaciones en las que el embrión o feto tenga malformaciones o que fuese producto de una salvaje violación.

Sin embargo, nuestra Iglesia fiel a su estilo antediluviano e impositivo satanizó la propuesta y echo por tierra la mejor iniciativa del año del congreso.

Pero ¿Que derecho tiene la Iglesia para juzgar a mujeres que en situaciones como las mencionadas desean impedir su embarazo?;  ¿Acaso no es su cuerpo y su vida la que va a cambiar significativamente?

La Iglesia sataniza el aborto basada en la defensa de la vida. No le interesa si el feto presenta malformaciones, daños irreversibles o si las condiciones en las que llega al mundo son por demás adversas. Solo le interesa que desde el momento en que un óvulo es fecundado, se inicia la vida del ser humano y desde entonces, según ella, tiene legítimo e igual derecho que cualquier persona.

Si el óvulo fecundado es ya una persona, como dice la Iglesia, entonces los  espermatozoides que le dan vida también la tienen. Por lo tanto es valido pensar que cada vez que los hombres nos hemos hecho la paja –disculpen el francés- hemos atentando contra la vida de millones futuros seres humanos, situación que nos convierte a todos, hasta al más santos de los detractores, en tremendos genocidas dejando a Hitler y Stalin como bebes de pecho.

Creo en la vida en general, pero considerar que la vida de un ovulo fecundado, sin características aún de ser humano, se imponga sobre la vida y el derecho de elección de la persona que lo alberga es un exceso.

Lo ideal creo es hacer una propuesta más precisa que contemple la legalización del aborto para estos casos, incluso para otros siempre que sea en los primeros días, mientras el óvulo fecundado no posea aún características definidas de ser humano.

Por ello, apoyo el uso de la “pastilla del día siguiente” como método de control de la natalidad y disminución de la tasa de abortos y muertes y espero que continúe su distribución en postas médicas, en especial en zonas de menores recursos que es donde más se necesita.

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