Lo confieso…soy Pirata


pirataHace unos días conversaba con un amigo acerca de la piratería en el Perú. Me decía que era un gran flagelo para la sociedad y  la criticaba con dureza.  Pensaba que siendo parecidos en muchos aspectos, estaría de acuerdo con su opinion. Sin embargo, mi argumento  no solo le causo extrañeza sino cólera.

Y es que con las disculpas del caso para los que creen lo contrario, creo que la piratería no es mala. Gracias a la piratería información y entretenimiento llegan a sectores que en condiciones normales jamás tendrían acceso por su alto precio. La oferta pirata no es más que una alternativa orientada a un segmento que sacrifica calidad por precio y que paga por lo que considera justo.

No concuerdo con mi amigo cuando dice “…la piratería destruye la industria formal…” porque creo que no compiten entre sí.  Son ofertas distintas orientadas a diferentes consumidores. Por ello, aquel que quiera ver una película y no quiera renegar porque se corto al final, porque no se escuchaba bien o porque aparecieron siluetas en la pantalla, entonces que adquiera un video original o que disfrute de un buen cine o aquel que quiera guardar sus libros para leerlos nuevamente, entonces que no compre libros piratas porque a la primera pasada de hoja se le quedará en la mano.

Por otro lado, autores como artistas y escritores se benefician con la difusión de sus obras en versión pirata ya que su popularidad les permite ser reconocidos en las calles, tener mayor prescencia en medios y con ello convocar más público en sus conciertos, lo que traducen como mayores ingresos.

La piratería es un mal cotidiano y necesario. Las universidades la promueven al permitir las fotocopias, los colegios al alquilar libros, los internautas al descargar información de Internet. Todos son casos de piratería ya que el autor no autoriza el uso de su obra. 

Por el amor de Dios permitan  “Democratizar la cultura” al menos hasta que disminuyan significativamente los precios de los No piratas.

Anuncios