A 20 años de la caída del muro de Berlín aún no hemos aprendido


Hoy se celebran 20 años de la caída del muro de Berlín, momento que representa uno de los momentos cumbres de la caída del comunismo en bloque oriental de Europa, 20 años de unificación, de libertad, de re encuentros, sin embargo a pesar de ese hito importante en la historia de la humanidad aún se siguen levantando muros en nuestro mundo, algunos físicos otros virtuales, otros simbólicos, aún no hemos evolucionado, aún pensamos en la exclusión como doctrina de vida.

Hace 20 años una juventud sedienta de libertad se abalanzó sobre un muro inerte que separó familias, amistades, sociedades, sólo bastó que el endeble gobierno comunista de la Alemania Democrática de ese entonces cediera y autorizara el libre tránsito de ciudadanos para que en pocas horas miles comenzaran a destruir el monumento a la exclusión que separaba la ciudad de Berlín.

Y este hecho no representa algún triunfo político ni de sistema, representa, a mi criterio, el triunfo de la libertad del ser humano, representa el afán de las personas por convivir en paz y sin limitaciones, representa el sueño de ver un mundo unido sin pretensiones de ningún tipo ni guerras absurdas, menos aún de imposiciones que sólo someten los nobles intereses básicos de los seres humanos.

Pero aún después de 20 años se siguen levantando muros excluyentes, Estados Unidos y su vergonzoso muro en la frontera con México, Israel y su excluyente y no menos vergonzoso muro ante los Palestinos  sometiéndolos a vivir atrapados en su territorio, Cuba y su muralla política que no permite el libre tránsito a sus ciudadanos convirtiéndola en una cárcel gigante.

Y no podemos dejar de nombrar las murallas impuestas por las religiones quienes se vuelven cada vez más excluyentes llegando en muchos casos a un nivel de intolerancia insostenible que genera hechos de violencia injustificada ó las murallas impuestas en los senos de familias separadas donde los niños están sometidos a la voluntad de caprichos extremos y encerrados en cárceles imaginarias sin permitirles crecer con libertad.

Muchas murallas se levantan en el mundo, aún no hemos aprendido a ser tolerantes, aún no hemos aprendido a vivir en libertad y sobre todo a respetar los derechos de las demás personas, nos empecinamos en seguir solidificando murallas que sólo alimentan exclusión e imposición sin darnos cuenta que cada vez destruímos más nuestras sociedades y que formamos en nuetrso niños seres impositivos que un día van a germinar esa semilla que estamos sembrando.

Derribemos los muros, desaparezcamos la exclusión, trabajemos en la conciliación de las sociedades, no esperemos que pasen 20 años más para que caiga un muro más pero que sigan apareciendo otros tantos más, está en nosotros evitarlo, está en nosotros luchar por la libertad, los que vivimos en Países democráticos tenemos una excelente arma en el voto y los que aún viven debajo de la bota de algún tirano tienen esa fuerza intrínseca del ser humano por luchar por sus ideales y sobretodo por luchar por su libertad.

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