La religión murió en mi


Desde el inicio de la historia del hombre hemos participado de muchas etapas y todas ella enmarcadas en doctrinas que son las que definen los caminos de cada civilización, estas doctrinas generalmente están basadas en la adoración a una divinidad y el consiguiente desarrollo de normas y reglas basadas netamente en el temor a estas divinidades y sobretodo a la negación de la libertad de pensamiento basada en la falsa premisa de que todo esta escrito.

Yo nací en un hogar católico, me bautizaron a los tres meses y me formaron con valores netamente católicos (prefiero llamarlo católico y no cristiano y eso explicare en otra oportunidad), durante mi niñez aprendí cada uno de los valores inculcados, valores que fueron reforzados en el colegio ya que en mi País es obligatorio llevar el curso de religión el cual es básicamente y netamente católico.

Ya en la adolescencia y al darme cuenta de la existencia de otras creencias y sobretodo habiendo estudiado e investigado la real actitud de la religión en la historia comenzó mi rebeldía hacia la religión, en principio hacia el catolicismo (ya que era lo que había aprendido hasta entonces) ésta rebeldía comienza a manifestarse en la cada vez mas frecuente inasistencia a las tradicionales misas domingueras (demasiado aburridas y de las cuales no aprendí ni entendí nada) y por la emanación de ideas contrarias a la doctrina del catolicismo, ideas basadas en la libertad de pensamiento de cada ser humano y sobre todo en las cuestiones que nacieron en mí con respecto a lo aprendido, por lógica consecuente fui considerado un rebelde sin causa o, en algunos casos, que algún demonio me había poseído, (cosa que escucharía con mayor frecuencia en la adultez).

El final de mi adolescencia marca el inicio de mi búsqueda incesante por lograr un entendimiento con la sociedad y sobretodo con la religión, entendimiento que no logré encontrar nunca.

Veamos ahora, todas las religiones afirman que son dueñas de la verdad absoluta, los católicos y cristianos basados en la Biblia (antiguo y nuevo testamento) los judíos basados en el Torah (que no es mas que el antiguo testamento) y los musulmanes basados en el Coran que resultaría una suerte de nuevo – nuevo testamento, y esto solo por nombrar a las dos religiones mas importantes del mundo y a la mas antigua, sin contar a algunas con antigüedad similar como el budismo o el hinduismo.

Aquí nace la primera cuestión, si todos son dueños de la verdad absoluta entonces quien está equivocado? todos sabemos por lógica consecuente que si uno es el que dice la verdad entonces los demás están errados, se imaginan que sucedería en nuestra sociedad si se llega a caer la teoría de que Jesús no es una divinidad hecha hombre?

Y aquí nace la segunda cuestión, si todas las religiones enseñan como principal doctrina el amor porque están tratando de eliminarse entre si defendiendo su verdad y tomando como base el error y la equivocación del otro, equivocación que llaman sin tapujo algunos diabólica; hasta aquí vemos algunos errores garrafales en las doctrinas religiosas, errores que están ahí porque cada religión a sido un invento del hombre por consecuente es susceptible de errores pero el problema se convierte en crítico cuando el hombre usa esta creación a beneficio propio y eso lo hemos visto en muchos pasajes de la historia.

Ya estas alturas creo mas fidedigna la adoración de los antiguos pobladores quienes tenían como divinidades a astros, el Inti (sol) en el caso de los Incas y el maíz en el caso de los Mayas ya que al menos adoraban a algo que les proveía de algo, por lo tanto el error de los demás viene por la adoración a una divinidad castigadora, represiva que infunde el temor y genera en muchos casos negaciones que rozan los linderos de la intolerancia.

La religión murió en mi, y no es negación, es simplemente el inicio en mi de un pensamiento que va mas allá de divinidades y que se basa en nuestra especie: el ser humano, y que apela más por nuestra subsistencia, subsistencia venida a menos por las incesantes pretensiones religiosas de nuestro mundo pero sobretodo de nosotros mismos.

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