Manuel Zelaya regresó a Honduras


Sorpresivamente el Presidente de Honduras Manuel Zelaya regresó a Tegucigalpa, se encuentra actualmente en la sede de la embajada de Brasil, esto tomó por sorpresa al gobierno de facto de Roberto Micheletti, quien dijo que se trataba de una mentira y hasta lo tildó de terrorismo mediático, pero lo cierto es que Manuel Zelaya ya está allá y esto cambia totalmente el panorama político de Honduras.

Cientos de simpatizantes ya se han congregado en las afueras de la embajada, el golpista Micheletti ha dicho que están listos para arrestarlo ya que cuenta con más de 14 órdenes de captura inclusive una por traición a la patria, pero ¿tendrá validez la desición de un gobierno que no ha sido reconocido por ningún país alrededor del orbe? no lo creo, pero ese es tema secundario ahora, lo que preocupa más es lo que vendrá a partir de hoy.

La población en Honduras se encuentra totalmente polarizada, casi en un 50% a favor, 50%  en contra, esto crea un clima de discrepancia que ya en algunos casos a sobrepasado los linderos de la tolerancia, desde ambos lados se han proferido las peores acusaciones y epítetos, ya en manifestaciones anteriores han victimado y herido a manifestantes, el ejército está de lado de los golpistas pero del otro lado está un pueblo ávido de inclusión e igualdad y estos últimos han visto defenestrados sus sueños de lograr la tan ansiada justicia social.

Pero esta polarización no sería más preocupante si los que la lideran no fueran tan intransigentes, por un lado el depuesto y legal Presidente de Honduras Manuel Zelaya y su terca decisión de seguir de la mano del neo facista Hugo Chávez y su caduca ideología y por el otro el golpista Roberto Micheletti quien al amparo de los grupos de poder oligárquicos se tomó del mando aduciendo defensa del democracia (¿?) (ó mejor dicho de sus intereses oligarcas).

Los dos se han enfrascado en una lucha de poderes sin visos de solución o de visualizar un ganador, creo que sería más fácil colocarle un par de guantes de boxeo a cada uno y subirlos a un ring de box y que gane el mejor, así se les ve, así se disputan el poder sin importarle su población, el pueblo que lo eligió ó al que dicen defender.

En este contexto resulta precisa la propuesta de Oscar Arias, Presidente de Costa Rica, quien ve en la restitución de Zelaya el primer paso para darle una solución a corto plazo al problema, y es que Zelaya es el Presidente democraticamente electo y es quien debería entregar el mando al ganador de las elecciones próximas, claro está que esta restitución debe estar condicionada a la entrega irrevocable del poder, eso incluye una renuncia tácita a sus aspiraciones de reformar la constitución hondureña para lograr un segundo mandato, lo cual es anticonstitucional en este momento.

Y esto también incluiría la amnistía absoluta para los delitos cometidos por los golpistas a fin de no seguir polarizando más a la población, asimismo la realización de elecciones presidenciales bajo observadores internacionales que garanticen su normal desempeño y transparencia.

Ya Zelaya está en Honduras, sería imprudente tratar de levantar a sus seguidores y llevarlos a un baño de sangre por terquedad, lo más inteligente ahora es aceptar la propuesta de Arias, tanto él como Micheletti deben poner a un lado sus intereses políticos y comenzar a trabajar en la conciliación de su sociedad, la pobreza es su único enemigo y su pueblo adolece de esto, Honduras debe ser digno pero no por retórica “barata” sino por poder solucionar sus problemas básicos ellos mismos.

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